Si quieres escuchar Vivaldi pulse aqui

miércoles 8 de julio de 2009

PASODOBLE

El Pasodoble, es este un baile sencillo y muy español, pese a que los franceses quieran hacer como con el Gazpacho, diciendo que es un invento suyo llamado Vichyssoise y disimulan haciéndolo con puerros, con el pasodoble por mucho que se pongan Morriones en el sombrero no nos harán dudar…

Se ponen los dos bailarines uno enfrente del otro y entrelazan sus manos uno la izquierda y el otro la derecha, porque si fuera de otra forma no quedarían uno enfrente del otro y esto parece ser que es primordial. Una vez enlazadas la manos y enfrentados los cuerpos, se desplaza uno de ellos hacia la izquierda ligeramente, con el objetivo (creo yo) de evitar que algún “roce” indeseado pueda parecer chabacano y fuera de lugar, por supuesto, fuera de lugar si que es…

Es este baile uno de los preferidos por el público en cualquier fiesta rural y no tan rural, pero para mí el encanto verdadero reside en el momento en que se distingue el comienzo de una pieza y es perceptible el arrastrar de las sillas y los tirones que las damas procuran a sus parejas con tirones de la mano sin hacer concesiones al entendimiento oral, pues no es necesario ninguna palabra ni siquiera cabe discusión cuando una mano femenina y casi siempre “madura” tira de otra masculina para que se conviertan en una mano una voz y un solo cuerpo en una confusión tal que se mezclan cuerpos y movimientos haciendo una simbiosis tal que es digna de admirar.

Ocurre algunas veces que el deseo de bailotear no es compartido o lo que es lo mismo cuando el elemento masculino se “barrunta” la cercanía de algún pasodoble y trata de evitar las evoluciones sobre la pista, desapareciendo con una urgentísima necesidad de cualquier excusa sin importancia, que suele ser: ¡Voy a tomar algo!. Esto que ocurre solo de vez cuando lo solventan las damas de un manera solidaria bailando dos de ellas juntas sin que suponga rareza alguna , otra cosa es lo contrario dos danzantes masculinos es más dificil de ver, sobre todo en la plaza del pueblo.

Uno de los momentos más felices para mí en el verano es estar en la plaza del pueblo, recién duchadito con un polo que generalmente debe ser Lacoste para que todo el mundo sepa la gran importancia que tiene para uno mismo ese momento mágico…tanto que me puedo gastar setenta y dos euros en un polo para lucirlo bailando un pasodoble, no esto es mentira, nunca me he gastado setenta y dos euros en un polo ni siquiera en un Mágnum (lo siento, me salió solo el chiste) vamos que con un polo que esté limpio y lustroso es suficiente…, yo no soy muy ducho en esto del baile…, pero me ducho mucho (lo siento, me salió solo, otra vez…) si hay agua si, no, no.

Ese momento en el que no corre ni una brizna de aire, (suponiendo que las briznas pertenezcan al viento…), en el que se sienta uno en medio de la plaza…en la que le han reservado una silla de plástico blanco o verde y en la que después de tres cuartos de hora tendremos la espalda más sudá que la camiseta del encargado de un baño turco haciendo horas extra…ese momento es mágico, suenan los primeros acordes del pasodoble y se dirigen los menos jóvenes con presteza al centro de la plaza y con cara de absoluta seriedad como exige este baile de origen Marcial (Que bueno el pasodoble Marcial) y una vez en simbiosis total se ponen a evolucionar como un solo cuerpo planetario…con pasitos cortos, con vueltas y requiebros y una paradita para aplaudir al trompetista (en el caso que lo hubiera o hubiese…)

Otro día hablaré de la juventud, más concretamente de Amy Winehouse que debe ser Ami La Bodeguera, que no es mal grito: ¡ A mí, la bodeguera!, que me quedao sin vino… No señor no es mal nombre….

sábado 20 de junio de 2009

POR UN VESPINO DE DIFERENCIA....

(Foto de guijarro85)

Era mi padre por aquel entonces, un hombre de orden…, no porque su vida estuviera regida por estrictas normas de conducta, si no porque gustaba de tener cada cosa en su sitio, ahora que lo pienso, esto sigue siendo igual…, no hay nada más que cambiarle el mando de la tele para ver que le gusta el orden y el mando…, el mando le gusta en su mano…, pero esto no es lo importante…

Estaba yo en un periodo digamos que: De difícil estabilidad emocional, que viene a ser lo mismo que estar en la “edad del pavo” y debió ser por esto que acostumbraba a traspasar muy a menudo la línea que separa lo “correcto” de lo realmente “temerario”.

En aquel tiempo habían ocurrido varios acontecimientos que si bien no tenían entidad propia como para ocupar ni un segundo en los telediarios…a nosotros que éramos directamente afectados nos traían a maltraer… ya, puede que a ustedes no les parezcan tan relevantes…, pero en el periodo de un mes y medio nos habían robado dos veces el casette del Renault siete de mi padre y eso a mi padre no le venia bien, ya he dicho que era hombre de orden y le gustaba tener cada cosa en su sitio y ríanse ustedes pero el sitio natural del radiocasete de “tu” coche es tu coche y no el del maleante que te lo roba…

¿A que viene esto…? Pues simplemente pretendía ponerles en antecedentes sobre que la leche andaba un poco joia con eso de no respetar la propiedad ajena…, sobre todo en el Renault siete….
Mi padre tenía un concepto particular sobre la forma de acabar con las tendencias musicales que hacían a más de uno reventar el cristal de coche ajeno y no estaba de humor…Por eso aquella calurosa noche de verano estaba sentado en el “fresco”, que ni era fresco ni era ná y se cargaba un bisonte tras otro…, sin disparar una flecha, pero usando con destreza el mechero, y de vez en cuando echaba un tragino del botellín de Mahou que me había pedido amablemente que le trajera de la nevera, haciendo tintinear dos botellines vacíos… Allí andaba él con su orden dispuesto de manera que no le incomodaba nada… Sentado en una silla negra de mimbre, recuerdo de la herencia de la abuela…entre geranios y demás jaramagos (para mí todo lo que no son geranios, son jaramagos). Con el taburete de la cocina a modo de mesita con un cenicero que ponía: Papá no corras, que le había hecho mi hermano menor y como le gustaba aquella frase se la puso al cenicero en lugar de: Papá no fumes…, tanto, que habría sido más adecuado. El caso es que en aquel rinconcito de la terraza a tres pisos de la calle se le iban las horas a mi padre pensando y pensando…, por debajo de la terraza quedaba una farola hermosa y radiante que caía justo debajo de nosotros y que daba una luz cegadora y endiabladamente blanca, por lo que mirando desde abajo no se veía absolutamente nada.

Se interrumpió la serie de moda que debia ser “Tres en casa” o algo así y desperezandome salí a la terraza en el pequeño hueco que dejaba el paraíso particular de mi padre que en ausencia de un “patio” disponia de aquel pequeño territorio desde don se podía ver las estrellas en el hipotetico caso de que se pudieran ver…Justo salí para ver como dos tipos manipulaban la cadena y el candado de un vespino aparcado en la acera de enfrente (Sin connotaciones de indole sexual). Una y otra vez daba vuelta a la cadena y vuelta a empezar…me empezó a extrañar aquella rara afición y comenté a mi padre:
--Papa, mira esos dos tó el rato trasteando con el vespino—Haciendo un gesto a lo Clint Eastwoodt, mezcla de dureza y conocimiento…
--Me c…, (Aquí siguieron una larga serie de retailas que mi natural recato impide que reproduzca pero que haganse a la idea de que eran muy…, muy duras.) …que os han dao--- Y cogiendo el botellín de Mahou lo lanzó sin conocimiento hasta el otro lado, curiosamente sin derramar una sola gota en el trayecto hasta que se estampo contra la casa baja abandonada que estaba al otro lado…dejando unas bonitas salpicaduras en la fachada que lejos de deslucir la pared la hacían aun más “señorial” si cabe… A continuación iniciamos un pequeño silencio valorativo que mi padre inició diciendo:
--Calla, calla, a ver que dicen…-- golpeandose los labios con el dedo indice..Y que creeran que decían:
--Saca, saca pronto la llave del candado que nos tiran más botellines..—Miraban para arriba intentando adivinar de donde caería el siguiente, pero como la farola nos protegía no veían nada. Y lo que son las cosas de la vida que ante una presión semejante como es una lluvia de botellines el tío encontró la llave del candado y en un momento estaban los dos sentados en el vespino… y no hicieron un caballito porque estaban los dos “pasaditos” de peso. Pero desaparecieron de la calle en un momento… Quedando como mudo testigo el resto de botellín esparcido en varios metros.

Mi padre me miro con cara como de: “Hay que joerse lo que me acabas de obligar a hacer” --- Y yo puse cara de circunstancias y solo pude decir: --Ya se han acabado los anuncios--- Mientras me metía a toda prisa de nuevo en el salón sentándome encima del skay del tresillo marrón que era lo mejor para una noche de calor.


(Foto de romanoski)

viernes 5 de junio de 2009

BREVES APUNTES SOBRE PEROLO

Nace Perolo en china y nada más ver la luz es adoptado por una familia sueca que lo trae a España, en una caja grande y azulada con los demás componentes de su familia. Como puede verse es un buen mozo, brillante y robusto que desde sus comienzos demuestra ya una especial predilección por el cordero, perdiendo el brillo y el lustre siempre que debe trabajar con verduras como las espinacas, acelgas y demás cosas de esas verdes.

Perolo tiene unas orejas prominentes que le sirven de asa y que durante su dilatada vida tuvieron a bien continuar pegadas a su cuerpo pese a los duros golpes que ésta (la vida) le procuró, corona su cabeza con un elegante sombrero al que no le es ajena la distinción y elegancia propia de gente erutita (Cervera) y bien preparada, pese a que algunos no vean más que una tapadera para disimular.


Perolo acompañando a un amigo que trabaja....


El culo de Perolo alcanza unas temperaturas extremas pese a lo cual su actividad seSual es prácticamente inexistente (según sus testimonios) aunque según el decir de la cacerolita que duerme a su lado en el armario alto de 60x60 donde pasan la mayoría del tiempo es totalmente excesiva por hedionda y repugnante, pues no hay peor cosa que hacer guarredidas cuando uno está recién duchao…Pasa todo el tiempo rodeando a la cacerola que duerme a su lado, pues la meten siempre dentro…para ocupar menos sitio… Asi es que la actividad seSual de Perolo se circunscribe al roce proporcionado por el estropajo buscando la limpieza extrema de una zona tan sensible como es la parte baja, siempre ennegrecida (por el hollín) y tan carente de glamour.


Perolo con su pareja...una imagen entrañable...


Tiene Perolo tres capas, dos de acero inoxidable y una central de aluminio para evitar que los alimentos se peguen, el siempre intentando que las cosas no se peguen ni siquiera en los foros…

Desde que Perolo entrara en conocimiento del funcionamiento forero,le cogió gusto al asunto dando muestras de un rasgo de su personalidad que siempre marcó su vida… ¡Venga de cascar y cascar, sin decir nada coherente! Por eso desde muy pronto suscitó el “regaño” de algunos que no compartían con el su afición por el cascaero y demostraron una susceptibilidad rayana en lo enfermizo.


Perolo, votando en las Elecciones.


Mucho se ha dicho de quién seria este forastero aficionado al cordero, pero las pocas personas que están en el secreto son dignas de confianza y escogidas con los dedos de los pies por lo que fundamentan un sólido baluarte que de momento permanecerá inexpugnable. A Perolo se le atribuyen, no ya trastornos de personalidad Bipolar, pues dicen que tiene tantas personalidades que sería conveniente decir trastornos de personalidad treintapolar, dicen de él que es aficionado al ajedrez, pero no hay más que ver las fotos para cerciorarse de que con un cuerpo así difícilmente se puede dedicar uno a tan seSudo deporte…Perolo es un personaje no una persona, no da detalles de su vida, sino que recaba retazos de la vida de otros y las transforma en pinceladas con brocha gorda y basta, buscando que los demás pasen un buen rato, Perolo no se enfada, si acaso se “enfurruña” un poquino pero se le pasa enseguida…Perolo no entiende de Capturas de pantallas ni de derecho aplicado a la red pero tiene una suscripción a Legalitas que por poco más de sesenta euros al año tiene que hacer rentable…

Biografia inacabada pues está Perolo en la plenitud de la vida y es previsible que continué su actividad por mucho tiempo hasta que las cosas se le peguen tanto al culo que sea necesaria su incineración o el enterramiento en alguna chatarreria


Que tengan un buen día....

martes 12 de mayo de 2009

DOMINGO "Arrojao"




Domingo “Arrojao” tenia una ligera cojera en el pie izquierdo…, nada del otro mundo, pero cuando apoyaba el pie hacía un leve ademán de falseo casi inapreciable, Domingo “Arrojao” había sido camionero, conducía un camión blanco enorme con un volante enorme y unas ruedas….enormes, todo en él era enorme; en el camión también…

El porqué de aquella leve cojera, era motivo de enfado para Domingo; y cualquiera que le conociera sabría de lo conveniente de no hacer preguntas sobre “aquello”, pero yo les voy a contar la razón de tan leve “decaimiento”,

Domingo “Arrojao” tenia entre sus manos…, que no cogido por ellas…, un bonito Pegaso Comet, al que llevaba arropado con unas especies de cortinillas que tenia justo en el radiador, pues se conoce que le hicieron la ventana demasiado enorme(también ) y se constipaba (El camión). Aquel camión le gustaba mucho a Domingo, era tanto lo que le gustaba que se puede decir que vivía en él, porque le gustaba y porque había que pagar casi tantas letras como las que tienen las fuentes de Microsoft Word. Por eso vivía en él, hasta dormía en su grandullón blanquito. Paseaba desde su Extremadura natal, por esos mundos llevando unas veces tomates, otras sandias y cualquier cosa que se pudiera comer…, no le hacia ascos a nada…, comiendo tampoco.

Aquel día de infausto recuerdo para nuestro amigo Domingo, "Arrojao", le vencía el sueño y empezó a notar una descoordinación entre sus deseos de mantener los ojos abiertos y el empecinamiento en cerrarlos por lo cual decidió aparcar el blanquito camión en un arcén de la carretera y seguir cumpliendo con su fea costumbre de dormir, un poco. Domingo "Arrojao", no necesitaba nada especial para dormirse, no le hacia falta dar unas vueltas al camión,…pero las daba, no le hacia falta mear, …pero lo hacia, y lo último que necesitaba era pensar en cuestiones problemáticas, momentos antes de dormir,…pero lo hizo, empezó a pensar en lo triste que sería si su bonito camión blanco decidiese bajar por la pronunciada cuesta en la que había decidido reparar el sueño que le vencía, marcha atrás, a pesar de haberse asegurado varias veces de que el freno estaba sólidamente echado no pudo evitar pensar en este “soniquete”, por eso pasó lo que tenia que pasar.

Amanecía un día claro, anodino quizás, pero un día bonito, al menos en sus comienzos…lejos estaba Domingo de sospechar que acabaría por un tiempo lejos de su Pegaso Comet, notó unos golpes que le despertaron de su minúsculo catre y al abrir los ojos vio como las nubes se desplazaban a una velocidad endemoniada, y hasta juraba tiempo después que le pareció ver alguna que otra rama de los árboles pasar a toda velocidad ante sus ojos, cosa harto improbable pues de momento los árboles no andan.., y mucho menos corren, a no ser que vayan hechos tablones encima de otro camión, incluso manifestaba con la vehemencia que le caracteriza que notó como rodaba el camión, e incluso los baches de la calzada… Pero nada de esto era cierto…salvo que las nubes corrían , pero hacia adelante por efecto del viento y que él, al abrir los ojos pensó que el camión se le iba cuesta abajo a toda velocidad…por eso no tuvo mejor ocurrencia que ponerse a salvo y se arrojó por la ventanilla de la puerta que debido al calor reinante mantenía abierta, pues por entonces el temor a los ladrones no alcanzaba los extremos que conocemos ahora; y podía dejarla de par en par cubierta apenas por un trapo… de manera que sacó los pies por delante como cualquier participante en el mejor de los duelos del oeste americano, agarrándose al asidero que tienen los camiones encima de la puerta, como si fuera un tripulante de un submarino en alerta nuclear…, dio tal impulso que acabó dos tres metros alejado del camión…

El Guardia Civil causante de los leves golpecitos no salía de su asombro, pues dar los golpecitos y ver a un tío tan grande salir por la ventanilla fue solo uno,…el caso es que echó mano de su arma y encañonando a Domingo, se preguntaba a voz en grito, ---¿Qué pasa, que pasa? —Mientras Domingo después de “aterrizar” en las varias acepciones de la palabra; aterrizar por tomar tierra, (Tanta tierra tomó que quedó harto), tomó tierra con su enorme cuerpo “terrenal” (nunca mejor dicho), y aterrizó también de su involuntario engaño pues lo que el creía se le presentó como una ilusión óptica que nada tenia de ilusionante.

Allí estaba Domingo "Arrojao" cuan largo era con la pierna dolorida (y con razón) y el cañón de un arma apuntándole bien de cerca…y lo único que pudo articular entre gemidos fue: --¡Ay, ay que hostia que me he dao!--- El guardia comprendiendo que Domingo "Arrojao", pese a su tamaño no era peligroso salvo si uno se pone en su trayectoria cuando tiene un mal sueño…Guardó su arma y ayudándole a incorporarse le preguntó: ---¡Pero bueno es que baja usted siempre así del camión, alma de cantaro!----No, nunca bajo así, pero fíjese usted que he escuchao como unos golpeteos en el camión y he pensao que se me iba cuesta abajo…—Dijo Domingo “Arrojao” con un leve tono de sospecha…
--Se lo habrá usted soñado, --dijo el Benemérito miembro mientras abrochaba la funda del arma y escondía de la vista de Domingo, el palo…

sábado 25 de abril de 2009

¿LA CORREA, DE QUÉ?

Esta semana fui al taller mecánico, había estado en más de uno pidiendo presupuesto para hacer varias cosas al coche y en ninguno encontraba lo que quería: Que me lo hicieran gratis…

Aparqué a las puertas de aquel taller porque vi que tenían coches muy nuevos y que la mayoría eran marcas de “reconocido” prestigio, casi todos más nuevos que el mío, por lo tanto me dije: Si estos que dejan el coche aquí confían en el taller será por algo… Así que entré allí, acomodando mis ojos a la oscuridad reinante y casi me muero del susto cuando uno de los coches escupió a un tipo con el mono grasiento que salía de debajo del primer coche a la izquierda, limpiándose a la vez con un trapo, aun más sucio que sus manos…

--¿Qué va a ser?—Me preguntó el tipo mientras se bajaba del carro, dándose la vuelta y rebozándose aun más en pegotes de grasa…Casi se me escapa, pero a duras penas no dije:--Una cerveza y unas cortecitas…-- Ganas me dieron de decirlo… y de tomarlo…

Sobreviniéndome a mi natural tendencia, conseguí aparcar por un momento mis deseos mas primarios, como había hechos momentos antes con el “enfermito”.
--Pues quería hacerle la correa de la distribución…--El tipo aquel parecía leer el pensamiento…
--Unos…trescientos cincuenta euros…- Dijo, sin dejar de masticar chicle—Si lo dejas esta mañana, lo tienes esta tarde…--Lo que yo digo…telépata.
--¿Trescientos cincuenta?, ¿De qué es la correa?, ¿de piel de cocodrilo de Calvin Klein? Dije mientras me reía y movía la cabeza con un movimiento parecido a una negación; pero sin serlo…Mientras, él asentía muy despacio sin una joia mueca en la cara que demostrara que había entendido el chiste...
--¡Vale, lo dejo! Y le haces la revisión…—Me pareció buena idea, harto como estaba de ir de un sitio a otro, dándome sustos, pues los demás me pedían casi el doble.
--¡Alguna cosa más…!—Me preguntó sacándose un palillo y poniéndolo en su boca; haciendo que me asaltara la duda de cómo este hombre podría hacer tantas cosas a la vez…mascar chicle, hacer malabarismos con un palillo, y saber lo que se traía entre manos…¡Vamos, no me lo explico…! Ganas me dieron de nuevo de pedirle la cervecita con cortezas, pero me contuve…
--Si, le lleno el depósito y se vacía solo…--Comencé a explicarme...
--Suele pasar…cuando se dan vueltas a lo tonto con el coche…--Me dijo en un arranque de familiaridad, que lejos de molestarme me hizo sonreír...
--No, se trata del depósito del agua para los cristales. —Dije regalándole una sonrisa…no, como él.
--Ah muy bien…, alguna cosa más…--Insistió mientras escribía con una letra cuidada y muy bonita en un cartón de un filtro de aceite...Luego me miró y cogiendo el palillo entre sus dedos…preguntó:
-- Entonces, al Toyota le ha dado por llorar…--Mientras exhibía una amplia sonrisa, recreándose en la suerte…
--Efectivamente, llora una gotita y otra gotita y al cabo de algunos días deja de llorar y de tener agua para el limpiaparabrisas—Esta vez me negué a reírme…
--¡Perfecto!, quiero decir que lo he entendido…--Aclaró rápidamente…--Pues nada, esto lo tienes a las siete..

Y a las siete estaba allí, esta vez estaba iluminado y avancé con precaución, esperando que del coche de la izquierda saliera disparado algún malabarista de palillos, pero no, no salió de la izquierda…salió de la derecha…y consiguió el mismo resultado: darme un susto de muerte…El muy mamón debió darse cuenta porque se puso de pie mientras se reía…diciendo:--Bueno, ahora vamos a por el susto de verdad…--y a continuación se metió en la oficina mientras me hacía señas para que le siguiera…Y le seguí
--Tenias en el motor del limpia un rajita; por eso lloraba…--dijo enseñándome una cosa que podía ser el motor como podía ser una ortodoncia para elefantes.—Esto vale poco…--Dijo, haciendo alarde de sus dotes adivinatorias.
--La rajita me la vas a hacer en el bolsillo y entonces, el que va a llorar voy a ser yo—No me pude contener y tal como lo pensé se lo dije. El tipo me miró y dijo mientras apartaba el palillo de la boca:
--Te voy a hacer un veinte, teniendo en cuenta que te he cambiado la correa, las poleas, los tensores, bujías nuevas, aceite, filtro del polen, filtro de aceite, el motor del limpia, y que además te lo hemos limpiado por dentro y por fuera, no me digas que seiscientos veintitrés euros es mucho…-- dijo mientras se reía…
--Pues me parece bien, teniendo en cuenta que todo el mundo me daba cita para diez días, que me hacían esperar quince minutos mientras se paseaban de un lado a otro, y que me pedían lo mismo por la mitad por la que lo has hecho tú, que no sabían cuando empezarían, ni cuando acabarían, que probablemente me devolverían el coche con un kilo de mierda, que tenían que pedir piezas a Japón, y que tienes todas las piezas que has cambiado en una bolsa para que no dude, por eso me parece que es correcto…-- Naturalmente, solo lo pensé, no dije nada, no fuera que la próxima vez, mi “mecánico de confianza” decidiera acompasar los precios al resto del mercado, y sacando la cartera, puse los billetitos uno detrás de otro y solo dije:--- ¡Correcto!--.No tenía ganas de más chistes…

viernes 10 de abril de 2009

YO, COSTALERO

--¿Damián…eres mi mejor amigo?—Me preguntaba poniendo su mano izquierda en mi hombro.
--¡Claro, tu mejor amigo, Joaquín… pero no insistas que no voy a dejarte mi coche nuevo…--Mi coche nuevo, me pidió dos días antes…, mi coche nuevo…¡Vamos hombre…!
--Yo sé que vives tú fe de otra manera, que estas cosas de Semana Santa y las procesiones te parecen banales, pero en el fondo entiendes lo que significan para gente como yo…--Me dijo mientras negaba con lentitud, moviendo la cabeza.
--Bueno si no se trata de mi coche…te ayudaré otra vez en la nueva mudanza…, hay que ver que complicado eres para encontrar una mujer que te soporte…--Nuevo intento de distraer su atención, una vez salvado mi coche….pensaba en mi taladradora…
--Verás es que estoy de baja…, por lo de la espalda…,-- Dijo con cara de pena y llevándose la mano a los riñones—Había pensado que un tipo como tú, recio, buen mozo, alto con músculos de acero, piernas como columnas de alabastro y unos hombros anchos como culo de caribeña, (En realidad no lo dijo así…, lo que dijo fue: un mostrenco como tú, un buey jarto de harina, un tochón de hombre) podría sustituirme en el paso este año no sea que algún tipo con cámara y conexiones laborales con mi empresa decida hacer el film de su vida…
--Pero si yo no conozco nada de esas cosas, es más de pequeño me daban miedo, más miedo que los gatos…, y mira que los gatos me daban miedo…, ya no…(mentí)--Intenté esquivar de nuevo…, empezó a parecerme que dejarle mi coche nuevo, no era para tanto…

Pues nada…, una vez más mi firme resolución al decir que no, no sirvió de nada…Allí estaba yo vestido de fraile, con la capucha puesta esperando meterme debajo del paso…cuando llegó un tipo que me recordó al Brigada Espotorno, lejano ya en el tiempo y famoso por no repetir dos veces ninguna orden…, nunca le hizo falta hacerlo…, a este tampoco pues aunque era el mayordomo distaba mucho de venir a servirnos…
--A ver, el nuevo se pone entre medias de Palomeque y Julián…que son los que más experiencia tienen…-- dijo poniendo sus manos en los hombros respectivos, como si mandara a sus “muchachos” a una misión de “vida o muerte”…--Serán los más experimentados…pero son más bajitos que yo…---Me atreví a decir, pero una mirada de lo más piadosa me hizo poner cara de primera comunión y solo me faltó juntar las manos y coger un “librino” blanco.

Palomeque se puso detrás mía y delante, Julián. Conseguimos sacar el paso de la iglesia, a pesar de no tener más de un dedo de margen a cada lado... (Vale, un dedo muy gordo…pero poco más…). Empecé a sudar, no sé, si por tanta gente como había mirándome, (A mí, no, al paso…) o por el esfuerzo, porque aquello pesaba como una pierna mía,…por lo menos. Yo estaba en el costado izquierdo del paso…al lado de una campanilla que había…lo recuerdo por que la primera vez que le dieron un martillazo a la campana, casi se me desatan las sandalias del susto, mientras Julián se reía a escondidas de Espotorno… Aquello quería decir que había que parar…y así lo hicimos…bajamos con cuidado la imagen y para ello yo hube de inclinarme un poco…lo justo para notar como Palomeque estaba detrás mío…miré de reojo y allí estaba el con una sonrisa de oreja a oreja, cuando vi a aquel tipo en la oscuridad sonriendo y tan pegado a mí…pero pegado, pegado, tanto que empecé a albergar dudas sobre si lo que yo notaba era un cirio, un crucifijo o algo que no merecía devoción alguna… no pude reprimir un estremecimiento y todo mi cuerpo se puso tan tenso que tiré del paso hacia arriba, y no diré que lo levanté porque seria mentir, pero los candelabros se movieron y Espotorno nos miró con desaprobación…Di gracias, por ponernos en marcha de nuevo… a pesar del nuevo susto de la campana y de cómo me pareció ver a Julián que en lugar de ir tirando hacia arriba del paso, parecía ir colgado…no por nada…ir colgado, o sea agarrado, como si levitara y evitara el trabajo (pensé: otro con dolor de espalda...), que si no se explica…lo de ir colgado puede entenderse de otra forma…

Reinaba un silencio sepulcral. La mayoría de la gente, al pasar la imagen daba muestras de respeto y se mantenía en silencio, tratando de adivinar quién se escondía debajo de las capuchas… hasta creí ver a un tipo con cámara que insistentemente trataba de captar mi cara…(después de todo, Joaquín podría tener razón…) Un nuevo martillazo a la campana nos hizo parar…y a mí se me secaron las axilas con el susto…volví a notar la “presencia” de Palomeque y para evitarle me puse de rodillas, consiguiendo varias cosas y de ellas ninguna buena…Un niño al que rodeaba su padre con los brazos pregunto:
--¿Porque se arrodilla, papá?—Mientras yo miraba hacia atrás en demanda de una respuesta…
--Debe ser que ha hecho alguna promesa…--Y a continuación ponía un dedo en sus labios y le mandaba callar…
--Si, menuda promesa tengo yo con Palomeque---Pensé para mí, mientras me reía por un instante y volviendo a la seriedad propia por no romper la magia del niño y porque al arrodillarme y mirar para atrás vi a Palomeque de nuevo, con una extraña sonrisa en los labios…

La campana hizo que reiniciáramos la marcha y que yo mirara con hostilidad al del martillo cada vez que intuía su presencia… Al rato sonó de nuevo la campana y Palomeque tapándose los oídos se acercó (Más aun) a mí y me susurró: Una saeta. ¿Una saeta?—pregunté justo cuando empezaba la cantaora a quejarse amargamente…entré la campana y la saeta, mi corazón estaba henchido (Como Palomeque) y ya estaba yo tan susceptible…que agarre a Palomeque y tirando de Julián le puse delante de este, a Julián en mi sitio y yo detrás, con lo cual hacíamos una perfecta escalera y repartíamos mejor el peso…debieron verme muy mal, porque no dijeron ni media…, fue pasando el tiempo y con él el cansancio se notaba…llegamos a la puerta de la iglesia y aun con más maestría logramos entrar sin hacer ni un solo rasguño a cosa alguna, dejamos el paso y al ver a Palomeque con un llanto quebrado impropio de varón (En el decir de la tradición…) No me contuve y rompí a llorar, allí estaba yo…toda la noche esquivando a Palomeque y ahora abrazados buscando consuelo de tanta emoción contenida…

Se acercó Joaquín y abrazándome me dijo:
--Gracias…, amigo.—luego me dio una bolsa con un bocadillo y un refresco.
--Gracias a ti, por darme la oportunidad de vivirlo…--y acto seguido le di un mordisco… (Al bocadillo, claro)

martes 7 de abril de 2009

Un primor de mesa…, un primor de compañía, una pena….una pena, mi ausencia.


Un alto en el camino…pudiera ser Avicena , pero, no…, me refiero a un receso en la ardua tarea, en el obligado trabajo que Dios impuso al hombre como castigo, ¿acaso es esto un castigo?, pudiera ser…pues ver tan desproporcionado el pan al acompañamiento principal debería tomarse por castigo, más no seria un castigo ejemplar pues el peor castigo que hay es : pan y agua ; y aquí agua…no se ve…no, señor, no se ve, aquí lo que se ve es una pedazo de vino de denominación Valmor-dyc, cosecha de 2005 que no se la salta un miembro de etnia gitana…y mucho menos en el sitio donde esta expuesta…Lo que se hace evidente es que de sobrar algo lo que va a sobrar es pan, pues hay tanto que sirve para enterrar la raquetina que entre migajas se ve. Igual que papel, ¿Cómo puede haber tanto papel? ¿Acaso fueron tantos los hociquinos que habíanse de restaurar en el justo decoro…retirando de las comisuras de devoradores labios, el pan nuestro de cada día (además de lo demás) . Y qué decir de la “espada de luz”, arma blanca que pudo cortar tanto pan sin necesitar puesta a punto, que con desmayado gesto descansa abierta por si necesitarse fuera su afilado filo.( Valga la rebuznancia). Un primor de mesa…, un primor de compañía, una pena….una pena, mi ausencia.



Bella estampa, estilizada figura, pasiones desatadas…me refiero a los restos del manjar expuesto, jamás pudo la cincuentona Neoyorquina pensar que un día estaría tan bien complementada con semejantes accesorios, salchichón de Campo Lugar chorizo del mismo sitio, y queso de quién sabe donde, quizás del Día, o de cualquier otro sitio con tan esmerada tradición..rodeada del mejor vino de elaboración propia, que probarse pueda…En el decir de algunos y a mis oidos llegado: que es tan bueno el vino que se oyo decir a alguien: Si será bueno este vino que yo no me canso de beberlo… Y a fe que ha de ser cierto pues se vio salir a más de uno buscando mutuo apoyo por no encontrarse besando terrenal suelo.

Es utilizada la decoración de platos y demás merchandeinsng (oh como demonios se diga…que es que yo el alemán…) para ayudar a los niños jartitos, a comerse la comidita, pero acaso hay que obligar a los usuarios actuales de estos platos a entrar en el infantil engaño…no creo, no me lo puedo creer…Esto si que es magia de la buena, ¿Dónde fueron a parar cienes y cienes de medallones de salchichón y doblones de chorizo?¿Acaso alguna ansiosa tripa se halla repleta de los complementos de la Barbie? Con el riesgo que ello supone de saltar metálico botón y herir sensibilidades..

Pues nada, vosotros seguir poniéndole accesorios a la Barbie y a ver si aprendéis a no dejar nada en el plato, derrochones, habrase visto…







jueves 26 de marzo de 2009

PESCANDO...PESCANDO...ESO PARECIA BLANDO


No me gusta pescar, y para saberlo es imprescindible haber ido alguna vez…y yo alguna vez si que he ido….pues eso…, no me gusta pescar. Más que un reproche hacia los que si les gusta pescar, es la constatación de un hecho…

A mi padre si que le gustaba…, preparaba el día antes, la miga de pan, esta debía ser una de las causas de mi despego a la pesca: ver el pan mojado y las manos en un revoltijo de migas me producía un rechazo melindroso. Mi padre trabajaba la miga amansándola con fruición con una atención extrema como si le fuera la vida en ello, de alguna forma si le iba la vida… la de los peces que capturaba…Luego, cuando veía acabada aquella pedazo bola que el día anterior había sido un estupendo pan candeal, me daba un “nosequequeseyo” y ya dejaba de apetecerme comer pan…afortunadamente se me pasaba enseguida (Más o menos como ahora…).

Le recuerdo preparando sus cosas…, cómo se ponía nervioso cuando me veía a mí enredar con las anzuelos, con los plomillos, y con las atractivas moscas de colores brillantes que se convertían en una trampa mortal para aquellos peces bobos que caían en el engaño. Me maravillaba la costera, una especie de cesta de alambre que se encogía de manera que quedaba plana y que por arte de magia se extendía, pudiendo contener en su interior el preciado tesoro de los peces,…produciendo en mí la misma admiración que si hubiera visto actuar al mejor de los magos.

Lo intentó, …intentó que me gustara, …pero yo era demasiado pamplinoso, le salí “muy de ciudad” y nunca pude ver qué tenia de atractivo aquella actividad, que consistía básicamente en dejar pasar el tiempo en espera de unos instantes de excitación en los que el premio a tanta paciencia era un pez revoltoso y besucón que no dejaba de dar bandazos con su cuerpo escamoso y resbaladizo;¡Demonios, que descripción!, casi parecida a cuando uno está en brazos de Cupido…, pero no mezclemos…

Un día nos llevó a los dos; lo normal es que yo ayudara en la compra y mi hermano pasara la mañana del sábado pescando…pero aquel día, fuimos los dos. Allí estábamos los tres, dos generaciones de una larga tradición de pescadores fluviales que se interrumpirían conmigo pues yo no veía en aquello atractivo alguno. Sentí algo en mi interior que me decía que la pesca no era cosa mía y como aquello en mi interior no admitía demora…, pregunté a mi padre, donde podía deshacerme de algo que me estorbaba en lo más intimo de mi misma persona, a lo cual me contestó no sin un poco de asombro por su parte, haciendo un circulo con su mano extendida y diciendo:

--Pues anda que no es grande este váter-- Entendí el mensaje, se fue al coche con cara de asombro como preguntándose que habría hecho él para que le saliéramos tan jodiamente así…; y volvió con el rollo de papel higiénico que siempre llevaba en el maletero…, siempre me había intrigado la razón de aquella excentricidad…llevar papel higiénico en un sitio donde no hay cuarto de baño…pero cosa curiosa …se me quedó grabado y aun hoy cada vez que estreno coche (lo cual ocurre cada dieciséis años…más o menos), lo primero que hago es poner en el maletero un rollo de papel…no hay nada como aprender en los huesos de uno…(En los huesos o…en los huesos de uno, si.)

Entre tropiezos y pasos titubeantes me puse en un sitio que me pareció resguardado de las miradas y del ataque furibundo de la naturaleza…o sea, moscas y demás seres vivos…los cuales para mí entender no permiten la necesaria tranquilidad de espíritu según que cosas se hayan de hacer…


Estaba yo con el ánimo en esos menesteres cuando apareció mi hermano, que para no dejar de decir lo conveniente es más pequeño que yo en tres años y venia con ganas de imitar al hermano mayor, quizás en cumplimiento de alguna ley divina que obliga a imitar a los mayores, por ahorrarse el debido aprendizaje.

--¡Ande vas?- dije gritando como si no fuera evidente viendo que venia con los pantalones bajados.

-- Es que me cago…-- Ya…, podría decirlo de otra manera…, pero faltaría a la verdad…pues es lo que dijo…realmente es un tipo sincero…Le hice sitio, trasladándome hacia un lado, con sumo cuidado, pues las plantitas y jaramagos acariciaban mi suave…mi suave…me puse a un lado, como si hiciera falta y allí no hubiera sitio para doscientos más con el mismo propósito, aunque su presencia no fuera deseada en absoluto…

En esas estábamos… y como quiera que mi hermano es más de campo que yo, pero al igual que este que les habla, tiene un culo “sensible”, tocase con la parte más suave de un niño alguna planta atrevida que quiso sumarse a la fiesta…, intentó buscar mejor sitio o al menos más estable, perdiendo la poca estabilidad que tenia y cayendo sobre su propio “regalo”… fue a poner la mano en el mío, en mi “regalo”, yo me acababa de incorporar y me disponía a donar mi “obra” al libre criterio de la madre naturaleza y de repente me vi en medio de aquel dilema, viendo a un niño llorón con el suave trasero albergando externamente lo que minutos antes albergaba internamente, es curioso que lo que más “regaño” le daba era lo que tenia en la mano, comprobándose para mi juicio aquello de que: ningun cagao se huele su mierda, pues lo que le molestaba era haber puesto la mano en ajeno despojo y no sentarse sobre el propio.

Era digno de ver el cuadro... mi padre puesto en pie, mientras sus dos vástagos venían el uno huyendo del otro uno con los pantalones a medio poner, uno, con un rollo de papel en la mano, trastabillando en un medio tan hostil (para mí) como es el campo; y el otro a su vez con los pantalones bajados y con la mano extendida como queriendo hacer más largo su brazo…pero sin conseguirlo…; parecía el hombre fantástico con el brazo más largo de lo normal, intentando alejar de sí mismo aquello que no era sino materia que hasta un instante antes , formaba parte de su hermano…aunque el no lo viera de esta forma y despreciara el cariño que debía a su hermano mayor…, en su descargo diré que yo habría reaccionado igual.

--¿Pero que pasa?-- preguntaba mi padre, mientras cogía a mi hermano de la mano “buena” y le acercaba a la orilla del río y le limpiaba la mano y el resto de su suave persona, yo observaba aquella maniobra con mezcla de asco y temor pues sabia que haber estado cerca no implicaba culpabilidad, salvo si se trataba de mi padre, que al instante confirmo mis sospechas diciendo:

-- Ya hablaremos en casa… ¿A ver por qué no puedes cuidar de tu hermano?—Mientras soltaba al canijo inestable y se abalanzaba sobre la caña en busca de un momento de excitación de esos que rara vez procura el paciente arte de la pesca…o el del conocimiento carnal que también pudiera ser….

domingo 15 de marzo de 2009

QUIERO CONOCERTE



Tengo sueño, pero no puedo dejar esto e irme a dormir, una fuerza que no acabo de entender me lo impide, deseo más y permanezco delante de esta pantalla leyendo y escribiendo, es un placer que te escuchen, que no puedan interrumpir un pensamiento, y puedas dejarlo escrito para que cualquiera pueda leerlo…No saben que soy yo, camino por la ciudad con tranquilidad, nadie conoce lo que escribo, nadie puede asociar mi persona con ideas y sentimientos que escribo.

Necesitaba el ordenador nuevo, no estaba a gusto compartiendo con él, esta forma de compartir; era un agobio tener que borrar a todas horas el historial, ocultar las contraseñas de los correos, con la duda de si algún fallo haría accesible mis secretos…pero poco a poco fui aprendiendo y ahora me siento segura, creo que domino los secretitos que necesitaba, ya no dependo de él…, si tiene tiempo o no de ayudarme…, estreno autonomía y eso me hace sentir bien…

Antes las cosas eran de otra forma, ni mejor ni peor, eran diferentes. Yo le amo, pero no sé…algo que no conozco empezó a separarnos, no lo entiendo, podíamos pasar horas hablando de viajes… de sitios recónditos donde podríamos ir, y ahora le gustaría ir a ver la opulencia de Beverly Hills y yo no seria feliz sin visitar las miserias de Calcuta… ¿como se puede cambiar tanto?...le amo, pero no le entiendo, es como si no le conociera…

Sé que hay personas que piensan como yo, no estoy sola ni soy una cosa rara y extraña, en las páginas de viajes encuentro amigos y amigas que comparten mis deseos, no interrumpen lo que digo con frases desdeñosas ni dudan de mis conocimientos para creer o no, algo que expreso…; no como hace él.

Hoy, al abrir el correo sentí calor, un calor tremendo un golpe ardiente desde mi interior…, y se instaló en mis mejillas, como si me hubiera comido una libra de chocolate blanco... yo sola…un calor localizado y apremiante. “Quiero conocerte”, eso es lo que decía el mensaje, tan solo eso, y a la vez tanto, por un instante la culpabilidad me abrumó, pero yo no había hecho nada de lo que debiera sentirme culpable…, pero lo sentía…, puse mi mano en mi frente y tiré de la piel hacia arriba, lentamente, apartando el pelo, como si de esta forma parsimoniosa pudiera desechar los pensamientos que me incomodaban.

¿Quién será? Acaso seria “Lunas”, siempre hablaba con el de cómo vivirían en aquellas recónditas tierras, donde desde que amanecía hasta que volvía la oscuridad el único afán de la gente era aguantar un día más…

¿Quizás, fuera “Patines”?, no sé…, esto de tener alguien interesado en una, era novedoso, por lo menos después de tanto tiempo…y sin embargo lo recordaba igual de inquietante que ahora…
“Quiero conocerte”, volví a recibir el mensaje e igual que el primero me hizo sentir calor…Pero esta vez decía más, me citaba en un centro comercial y decía que llevaría un libro en la mano…
El sentimiento de culpa volvió a invadirme pero ¿Acaso era algo malo hablar con alguien, con tus mismos gustos…?, ¿Qué de horrible había en poner rostro y cuerpo a alguien que yo sentía tan cercano…?. Decidí ir a su encuentro…

Nerviosa, pude aparcar entre cientos de coches y después de un rato pensando si debía ir; un pitido prolongado me hizo girar la cabeza, allí estaba…;aquel tipo quería saber si iba a sacar mi coche del aparcamiento, dije que no enérgicamente y bajé, el tipo se fue mascullando cualquiera sabe qué, entre la algarabía de los niños que llevaba, me senté en la mesa de la cafetería que el mensaje me indicaba y de repente pensé que yo le identificaría por el libro, pero no sabia como me conocería él, de repente llegué a la conclusión de que debía conocerme y otro repentino golpe de calor me invadió (con lo que engorda el chocolate…,blanco).

El suave tintinear de la cucharilla en la taza de café, acompañaba mis temores y dudas y decidí que aquello no era buena idea, había ido demasiado lejos, quería a Carlos y aquel juego podría hacerme daño…decidí irme; pero alguien se paró delante de la mesa, retiró la silla y se sentó. Puso un libro encima y cogió mis manos…,

--Quiero conocerte-- dijo, mientras otro golpe de calor invadía mi rostro…
-- Yo también, Carlos…, yo, también quiero volver a conocerte….