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miércoles, 23 de julio de 2008

CUARENTA GRADOS A LA SOMBRA (en la carcel no)



Cuarenta grados a la sombra, no son ninguna tontería, ¡no señor!, cuarenta grados a la sombra hacen que el cerebro se te resbale dentro de la mollera y parece que llevas una piña colada en el tuperware, esto hace que te dé por pensar cosas como meterte en la piscina, el agua caliente de la piscina apenas hace que recuperes momentáneamente una temperatura corporal más cercana a la normalidad, pero es un espejismo, pues hace un calor del carajo.

Esta piscina es pequeña, es piscina comunitaria y como cualquier comunidad los gastos han de ser reducidos al máximo, por eso la piscina parece un gran jacuzzi, pero realmente es una mierdecita de piscina, tan mierdecita como el joven barbilampiño que ejerce de socorrista y que se pasa el día con un mechero quemándose la palma de la mano, ejercitándose para faquir pues otra explicación se me antoja harto difícil. Las normas de la piscina están bien claras a la entrada del recinto, pero aquí nadie obedece las normas y yo tengo un cabreo del demonio, pues unos cinco quinceañeros tienen al resto de los vecinos arrinconados en una esquina y lo que es peor el socorrista que debería imponer orden se tira el primero en bomba, para romper el hielo, lástima que en vez del hielo no fuera otra cosa, por ejemplo su cabeza, no vendría mal un gran trozo de hielo en la piscina. No digo yo... que el socorrista haya de hacer de guardián de la ley y el orden, no porque para ello necesitaría que se le proporcionaran medios y me imagino al levitador astral este que es el socorrista vestido con un bañador y un cinturón negro con una porra y unas esposas, y lo que debería de dar es pena, nadie con una pinta así puede inspirar respeto
Son las seis de la tarde, y el sol va a bajar de un momento para darle dos collejas a las nenas que no paran de tomar el sol, y les va a dar por abusar de él, Joaquín y la que duerme a su lado están dentro del agua, la que duerme al lado de Joaquín se queja porque lo hace poco…, no, no es que este tenga poca “actividad Cerebral”, se queja porque lo hace poco… dormir pues eso de que es la que duerme a su lado es un eufemismo, ya que Joaquín ronca como tres leñadores, después de un día de paga, y no hay quién duerma cuando él lo hace… egoísta.

El sol me ciega en un primer momento, pero después de ajustar el objetivo, poniéndome una mano entre ceja y ceja en forma horizontal, pues si lo hiciera en vertical, la gente pensaría que estoy idiota, idiota como un tío que abre la puertecita de la verja y al que siguen una gallina clueca y dos niñitos repeinados y repelentes, ¿A quién se le ocurre dar gomina a dos niños que van a la piscina?, si les hubieran dado gominolas todavía, ¡Pero Gomina!, algo funciona mal.
Demonios el tío viene equipado, trae una bombona de oxigeno un chaleco y boquillas, me asomo por ver si la bombona fuera para su anciana madre, por si la pobre padeciera alguna insuficiencia respiratoria, pero no, nadie viene detrás, miro al cielo, por si se me pasó el desembarco de los anfibios hombres-ranas, pero el cielo esta azulito y diáfano y agrede al que osa mirarlo por más de dos segundos pues el sol es dueño y señor de las alturas, nada, descartada esta descabellada posibilidad, ¿entonces?, ¿Qué es lo que hace un tío con bombona de bucear y chaleco para bucear en una piscina comunitaria?, Yo se lo explico: Intentar bucear, si señor el tío iba a bucear, me dieron ganas de mostrarle que yo también sé bucear y gritarle al oído pero de otra forma, algunos dicen que eso no es bucear, que lo que yo hago es vocear, pero total son dos letritas de nada…, cuestión de matices…

El socorrista, el tipo este se levanta de la hamaca, camina titubeante, no sé si por la acción de las “hierbas terapéuticas” o por la poca eficacia de las rastas que no impiden que el cerebro le bulla como una hoya de ocho raciones, y en vez de afearle la conducta se dedica a hacer un intercambio de especificaciones técnicas, no sobre las plantitas de la risa que sería lo más normal pues un tipo que va a bucear en una piscina ha de tener un estado espiritual adquirido con algo más fuerte que una ración de callos, el caso es que se ponen a hablar de la mezcla de oxigeno, de la boquilla, del chaleco…

Me levanto, no sin esfuerzo, pues a pesar de tener bañador nuevo, la gomilla aun no dá de si lo suficiente y me cuesta un poco, pero por fin me levanto y yo no me levanto para nada…Asi que me ajusto el refajo, calzo mis sandalias Hilfiger, no sin estremecimiento pues eso de meter el deo gordo y el otro que no se como se llama entre el mástil de la sandalia…, cojo el móvil y pausadamente pero sin pausa me dirijo a la tertulia animada y haciendo gala de una extrema educación me dirijo al hombrecito-rana:

-¿Perdona, te importaría que te hiciera una foto?.—A la vez que arqueo las cejas y le muestro el móvil quinta generación, ya, ya sé que va por la tercera o la cuarta, pero el mio ha pasado ya por cinco generaciones.

-No, ¿también buceas…?--Me pregunta el incauto, y por un leve segundo me inspira levemente algo de compasión, pero la gallina clueca a su lado decide que el niño esta haciendo algo incorrecto y grita con toda la fuerza de sus pulmones:---¡Borjaaaaa!, ¡Te quieres estar quieto!( la coma no es un detalle ortográfico, es que hizo pausa para gritar aun más lo de estarse quieto.

-No, no buceo, ni me interesa un equipo como ese, es solo… que cuando lo cuente en el trabajo no me lo van a creer y necesito pruebas.—El tio ni me contesta, ni siquiera me mira, me vé alejarme de allí sin hacer la foto, sale por la escalerilla y se lleva el equipo de astronauta y creo ver un tono demasiado rojo en sus mejillas, pero no es a causa ni del sol, ni de la ingesta de vinillo calórico, ¡Demonios el tipo tiene vergüenza!.¡Si, señor!, la que me falta a mí, que no tengo ninguna…