viernes, 10 de abril de 2009

YO, COSTALERO

--¿Damián…eres mi mejor amigo?—Me preguntaba poniendo su mano izquierda en mi hombro.
--¡Claro, tu mejor amigo, Joaquín… pero no insistas que no voy a dejarte mi coche nuevo…--Mi coche nuevo, me pidió dos días antes…, mi coche nuevo…¡Vamos hombre…!
--Yo sé que vives tú fe de otra manera, que estas cosas de Semana Santa y las procesiones te parecen banales, pero en el fondo entiendes lo que significan para gente como yo…--Me dijo mientras negaba con lentitud, moviendo la cabeza.
--Bueno si no se trata de mi coche…te ayudaré otra vez en la nueva mudanza…, hay que ver que complicado eres para encontrar una mujer que te soporte…--Nuevo intento de distraer su atención, una vez salvado mi coche….pensaba en mi taladradora…
--Verás es que estoy de baja…, por lo de la espalda…,-- Dijo con cara de pena y llevándose la mano a los riñones—Había pensado que un tipo como tú, recio, buen mozo, alto con músculos de acero, piernas como columnas de alabastro y unos hombros anchos como culo de caribeña, (En realidad no lo dijo así…, lo que dijo fue: un mostrenco como tú, un buey jarto de harina, un tochón de hombre) podría sustituirme en el paso este año no sea que algún tipo con cámara y conexiones laborales con mi empresa decida hacer el film de su vida…
--Pero si yo no conozco nada de esas cosas, es más de pequeño me daban miedo, más miedo que los gatos…, y mira que los gatos me daban miedo…, ya no…(mentí)--Intenté esquivar de nuevo…, empezó a parecerme que dejarle mi coche nuevo, no era para tanto…

Pues nada…, una vez más mi firme resolución al decir que no, no sirvió de nada…Allí estaba yo vestido de fraile, con la capucha puesta esperando meterme debajo del paso…cuando llegó un tipo que me recordó al Brigada Espotorno, lejano ya en el tiempo y famoso por no repetir dos veces ninguna orden…, nunca le hizo falta hacerlo…, a este tampoco pues aunque era el mayordomo distaba mucho de venir a servirnos…
--A ver, el nuevo se pone entre medias de Palomeque y Julián…que son los que más experiencia tienen…-- dijo poniendo sus manos en los hombros respectivos, como si mandara a sus “muchachos” a una misión de “vida o muerte”…--Serán los más experimentados…pero son más bajitos que yo…---Me atreví a decir, pero una mirada de lo más piadosa me hizo poner cara de primera comunión y solo me faltó juntar las manos y coger un “librino” blanco.

Palomeque se puso detrás mía y delante, Julián. Conseguimos sacar el paso de la iglesia, a pesar de no tener más de un dedo de margen a cada lado... (Vale, un dedo muy gordo…pero poco más…). Empecé a sudar, no sé, si por tanta gente como había mirándome, (A mí, no, al paso…) o por el esfuerzo, porque aquello pesaba como una pierna mía,…por lo menos. Yo estaba en el costado izquierdo del paso…al lado de una campanilla que había…lo recuerdo por que la primera vez que le dieron un martillazo a la campana, casi se me desatan las sandalias del susto, mientras Julián se reía a escondidas de Espotorno… Aquello quería decir que había que parar…y así lo hicimos…bajamos con cuidado la imagen y para ello yo hube de inclinarme un poco…lo justo para notar como Palomeque estaba detrás mío…miré de reojo y allí estaba el con una sonrisa de oreja a oreja, cuando vi a aquel tipo en la oscuridad sonriendo y tan pegado a mí…pero pegado, pegado, tanto que empecé a albergar dudas sobre si lo que yo notaba era un cirio, un crucifijo o algo que no merecía devoción alguna… no pude reprimir un estremecimiento y todo mi cuerpo se puso tan tenso que tiré del paso hacia arriba, y no diré que lo levanté porque seria mentir, pero los candelabros se movieron y Espotorno nos miró con desaprobación…Di gracias, por ponernos en marcha de nuevo… a pesar del nuevo susto de la campana y de cómo me pareció ver a Julián que en lugar de ir tirando hacia arriba del paso, parecía ir colgado…no por nada…ir colgado, o sea agarrado, como si levitara y evitara el trabajo (pensé: otro con dolor de espalda...), que si no se explica…lo de ir colgado puede entenderse de otra forma…

Reinaba un silencio sepulcral. La mayoría de la gente, al pasar la imagen daba muestras de respeto y se mantenía en silencio, tratando de adivinar quién se escondía debajo de las capuchas… hasta creí ver a un tipo con cámara que insistentemente trataba de captar mi cara…(después de todo, Joaquín podría tener razón…) Un nuevo martillazo a la campana nos hizo parar…y a mí se me secaron las axilas con el susto…volví a notar la “presencia” de Palomeque y para evitarle me puse de rodillas, consiguiendo varias cosas y de ellas ninguna buena…Un niño al que rodeaba su padre con los brazos pregunto:
--¿Porque se arrodilla, papá?—Mientras yo miraba hacia atrás en demanda de una respuesta…
--Debe ser que ha hecho alguna promesa…--Y a continuación ponía un dedo en sus labios y le mandaba callar…
--Si, menuda promesa tengo yo con Palomeque---Pensé para mí, mientras me reía por un instante y volviendo a la seriedad propia por no romper la magia del niño y porque al arrodillarme y mirar para atrás vi a Palomeque de nuevo, con una extraña sonrisa en los labios…

La campana hizo que reiniciáramos la marcha y que yo mirara con hostilidad al del martillo cada vez que intuía su presencia… Al rato sonó de nuevo la campana y Palomeque tapándose los oídos se acercó (Más aun) a mí y me susurró: Una saeta. ¿Una saeta?—pregunté justo cuando empezaba la cantaora a quejarse amargamente…entré la campana y la saeta, mi corazón estaba henchido (Como Palomeque) y ya estaba yo tan susceptible…que agarre a Palomeque y tirando de Julián le puse delante de este, a Julián en mi sitio y yo detrás, con lo cual hacíamos una perfecta escalera y repartíamos mejor el peso…debieron verme muy mal, porque no dijeron ni media…, fue pasando el tiempo y con él el cansancio se notaba…llegamos a la puerta de la iglesia y aun con más maestría logramos entrar sin hacer ni un solo rasguño a cosa alguna, dejamos el paso y al ver a Palomeque con un llanto quebrado impropio de varón (En el decir de la tradición…) No me contuve y rompí a llorar, allí estaba yo…toda la noche esquivando a Palomeque y ahora abrazados buscando consuelo de tanta emoción contenida…

Se acercó Joaquín y abrazándome me dijo:
--Gracias…, amigo.—luego me dio una bolsa con un bocadillo y un refresco.
--Gracias a ti, por darme la oportunidad de vivirlo…--y acto seguido le di un mordisco… (Al bocadillo, claro)

martes, 7 de abril de 2009

Un primor de mesa…, un primor de compañía, una pena….una pena, mi ausencia.


Un alto en el camino…pudiera ser Avicena , pero, no…, me refiero a un receso en la ardua tarea, en el obligado trabajo que Dios impuso al hombre como castigo, ¿acaso es esto un castigo?, pudiera ser…pues ver tan desproporcionado el pan al acompañamiento principal debería tomarse por castigo, más no seria un castigo ejemplar pues el peor castigo que hay es : pan y agua ; y aquí agua…no se ve…no, señor, no se ve, aquí lo que se ve es una pedazo de vino de denominación Valmor-dyc, cosecha de 2005 que no se la salta un miembro de etnia gitana…y mucho menos en el sitio donde esta expuesta…Lo que se hace evidente es que de sobrar algo lo que va a sobrar es pan, pues hay tanto que sirve para enterrar la raquetina que entre migajas se ve. Igual que papel, ¿Cómo puede haber tanto papel? ¿Acaso fueron tantos los hociquinos que habíanse de restaurar en el justo decoro…retirando de las comisuras de devoradores labios, el pan nuestro de cada día (además de lo demás) . Y qué decir de la “espada de luz”, arma blanca que pudo cortar tanto pan sin necesitar puesta a punto, que con desmayado gesto descansa abierta por si necesitarse fuera su afilado filo.( Valga la rebuznancia). Un primor de mesa…, un primor de compañía, una pena….una pena, mi ausencia.



Bella estampa, estilizada figura, pasiones desatadas…me refiero a los restos del manjar expuesto, jamás pudo la cincuentona Neoyorquina pensar que un día estaría tan bien complementada con semejantes accesorios, salchichón de Campo Lugar chorizo del mismo sitio, y queso de quién sabe donde, quizás del Día, o de cualquier otro sitio con tan esmerada tradición..rodeada del mejor vino de elaboración propia, que probarse pueda…En el decir de algunos y a mis oidos llegado: que es tan bueno el vino que se oyo decir a alguien: Si será bueno este vino que yo no me canso de beberlo… Y a fe que ha de ser cierto pues se vio salir a más de uno buscando mutuo apoyo por no encontrarse besando terrenal suelo.

Es utilizada la decoración de platos y demás merchandeinsng (oh como demonios se diga…que es que yo el alemán…) para ayudar a los niños jartitos, a comerse la comidita, pero acaso hay que obligar a los usuarios actuales de estos platos a entrar en el infantil engaño…no creo, no me lo puedo creer…Esto si que es magia de la buena, ¿Dónde fueron a parar cienes y cienes de medallones de salchichón y doblones de chorizo?¿Acaso alguna ansiosa tripa se halla repleta de los complementos de la Barbie? Con el riesgo que ello supone de saltar metálico botón y herir sensibilidades..

Pues nada, vosotros seguir poniéndole accesorios a la Barbie y a ver si aprendéis a no dejar nada en el plato, derrochones, habrase visto…












jueves, 26 de marzo de 2009

PESCANDO...PESCANDO...ESO PARECIA BLANDO


No me gusta pescar, y para saberlo es imprescindible haber ido alguna vez…y yo alguna vez si que he ido….pues eso…, no me gusta pescar. Más que un reproche hacia los que si les gusta pescar, es la constatación de un hecho…

A mi padre si que le gustaba…, preparaba el día antes, la miga de pan, esta debía ser una de las causas de mi despego a la pesca: ver el pan mojado y las manos en un revoltijo de migas me producía un rechazo melindroso. Mi padre trabajaba la miga amansándola con fruición con una atención extrema como si le fuera la vida en ello, de alguna forma si le iba la vida… la de los peces que capturaba…Luego, cuando veía acabada aquella pedazo bola que el día anterior había sido un estupendo pan candeal, me daba un “nosequequeseyo” y ya dejaba de apetecerme comer pan…afortunadamente se me pasaba enseguida (Más o menos como ahora…).

Le recuerdo preparando sus cosas…, cómo se ponía nervioso cuando me veía a mí enredar con las anzuelos, con los plomillos, y con las atractivas moscas de colores brillantes que se convertían en una trampa mortal para aquellos peces bobos que caían en el engaño. Me maravillaba la costera, una especie de cesta de alambre que se encogía de manera que quedaba plana y que por arte de magia se extendía, pudiendo contener en su interior el preciado tesoro de los peces,…produciendo en mí la misma admiración que si hubiera visto actuar al mejor de los magos.

Lo intentó, …intentó que me gustara, …pero yo era demasiado pamplinoso, le salí “muy de ciudad” y nunca pude ver qué tenia de atractivo aquella actividad, que consistía básicamente en dejar pasar el tiempo en espera de unos instantes de excitación en los que el premio a tanta paciencia era un pez revoltoso y besucón que no dejaba de dar bandazos con su cuerpo escamoso y resbaladizo;¡Demonios, que descripción!, casi parecida a cuando uno está en brazos de Cupido…, pero no mezclemos…

Un día nos llevó a los dos; lo normal es que yo ayudara en la compra y mi hermano pasara la mañana del sábado pescando…pero aquel día, fuimos los dos. Allí estábamos los tres, dos generaciones de una larga tradición de pescadores fluviales que se interrumpirían conmigo pues yo no veía en aquello atractivo alguno. Sentí algo en mi interior que me decía que la pesca no era cosa mía y como aquello en mi interior no admitía demora…, pregunté a mi padre, donde podía deshacerme de algo que me estorbaba en lo más intimo de mi misma persona, a lo cual me contestó no sin un poco de asombro por su parte, haciendo un circulo con su mano extendida y diciendo:

--Pues anda que no es grande este váter-- Entendí el mensaje, se fue al coche con cara de asombro como preguntándose que habría hecho él para que le saliéramos tan jodiamente así…; y volvió con el rollo de papel higiénico que siempre llevaba en el maletero…, siempre me había intrigado la razón de aquella excentricidad…llevar papel higiénico en un sitio donde no hay cuarto de baño…pero cosa curiosa …se me quedó grabado y aun hoy cada vez que estreno coche (lo cual ocurre cada dieciséis años…más o menos), lo primero que hago es poner en el maletero un rollo de papel…no hay nada como aprender en los huesos de uno…(En los huesos o…en los huesos de uno, si.)

Entre tropiezos y pasos titubeantes me puse en un sitio que me pareció resguardado de las miradas y del ataque furibundo de la naturaleza…o sea, moscas y demás seres vivos…los cuales para mí entender no permiten la necesaria tranquilidad de espíritu según que cosas se hayan de hacer…


Estaba yo con el ánimo en esos menesteres cuando apareció mi hermano, que para no dejar de decir lo conveniente es más pequeño que yo en tres años y venia con ganas de imitar al hermano mayor, quizás en cumplimiento de alguna ley divina que obliga a imitar a los mayores, por ahorrarse el debido aprendizaje.

--¡Ande vas?- dije gritando como si no fuera evidente viendo que venia con los pantalones bajados.

-- Es que me cago…-- Ya…, podría decirlo de otra manera…, pero faltaría a la verdad…pues es lo que dijo…realmente es un tipo sincero…Le hice sitio, trasladándome hacia un lado, con sumo cuidado, pues las plantitas y jaramagos acariciaban mi suave…mi suave…me puse a un lado, como si hiciera falta y allí no hubiera sitio para doscientos más con el mismo propósito, aunque su presencia no fuera deseada en absoluto…

En esas estábamos… y como quiera que mi hermano es más de campo que yo, pero al igual que este que les habla, tiene un culo “sensible”, tocase con la parte más suave de un niño alguna planta atrevida que quiso sumarse a la fiesta…, intentó buscar mejor sitio o al menos más estable, perdiendo la poca estabilidad que tenia y cayendo sobre su propio “regalo”… fue a poner la mano en el mío, en mi “regalo”, yo me acababa de incorporar y me disponía a donar mi “obra” al libre criterio de la madre naturaleza y de repente me vi en medio de aquel dilema, viendo a un niño llorón con el suave trasero albergando externamente lo que minutos antes albergaba internamente, es curioso que lo que más “regaño” le daba era lo que tenia en la mano, comprobándose para mi juicio aquello de que: ningun cagao se huele su mierda, pues lo que le molestaba era haber puesto la mano en ajeno despojo y no sentarse sobre el propio.

Era digno de ver el cuadro... mi padre puesto en pie, mientras sus dos vástagos venían el uno huyendo del otro uno con los pantalones a medio poner, uno, con un rollo de papel en la mano, trastabillando en un medio tan hostil (para mí) como es el campo; y el otro a su vez con los pantalones bajados y con la mano extendida como queriendo hacer más largo su brazo…pero sin conseguirlo…; parecía el hombre fantástico con el brazo más largo de lo normal, intentando alejar de sí mismo aquello que no era sino materia que hasta un instante antes , formaba parte de su hermano…aunque el no lo viera de esta forma y despreciara el cariño que debía a su hermano mayor…, en su descargo diré que yo habría reaccionado igual.

--¿Pero que pasa?-- preguntaba mi padre, mientras cogía a mi hermano de la mano “buena” y le acercaba a la orilla del río y le limpiaba la mano y el resto de su suave persona, yo observaba aquella maniobra con mezcla de asco y temor pues sabia que haber estado cerca no implicaba culpabilidad, salvo si se trataba de mi padre, que al instante confirmo mis sospechas diciendo:

-- Ya hablaremos en casa… ¿A ver por qué no puedes cuidar de tu hermano?—Mientras soltaba al canijo inestable y se abalanzaba sobre la caña en busca de un momento de excitación de esos que rara vez procura el paciente arte de la pesca…o el del conocimiento carnal que también pudiera ser….

domingo, 15 de marzo de 2009

QUIERO CONOCERTE




Tengo sueño, pero no puedo dejar esto e irme a dormir, una fuerza que no acabo de entender me lo impide, deseo más y permanezco delante de esta pantalla leyendo y escribiendo, es un placer que te escuchen, que no puedan interrumpir un pensamiento, y puedas dejarlo escrito para que cualquiera pueda leerlo…No saben que soy yo, camino por la ciudad con tranquilidad, nadie conoce lo que escribo, nadie puede asociar mi persona con ideas y sentimientos que escribo.

Necesitaba el ordenador nuevo, no estaba a gusto compartiendo con él, esta forma de compartir; era un agobio tener que borrar a todas horas el historial, ocultar las contraseñas de los correos, con la duda de si algún fallo haría accesible mis secretos…pero poco a poco fui aprendiendo y ahora me siento segura, creo que domino los secretitos que necesitaba, ya no dependo de él…, si tiene tiempo o no de ayudarme…, estreno autonomía y eso me hace sentir bien…

Antes las cosas eran de otra forma, ni mejor ni peor, eran diferentes. Yo le amo, pero no sé…algo que no conozco empezó a separarnos, no lo entiendo, podíamos pasar horas hablando de viajes… de sitios recónditos donde podríamos ir, y ahora le gustaría ir a ver la opulencia de Beverly Hills y yo no seria feliz sin visitar las miserias de Calcuta… ¿como se puede cambiar tanto?...le amo, pero no le entiendo, es como si no le conociera…

Sé que hay personas que piensan como yo, no estoy sola ni soy una cosa rara y extraña, en las páginas de viajes encuentro amigos y amigas que comparten mis deseos, no interrumpen lo que digo con frases desdeñosas ni dudan de mis conocimientos para creer o no, algo que expreso…; no como hace él.

Hoy, al abrir el correo sentí calor, un calor tremendo un golpe ardiente desde mi interior…, y se instaló en mis mejillas, como si me hubiera comido una libra de chocolate blanco... yo sola…un calor localizado y apremiante. “Quiero conocerte”, eso es lo que decía el mensaje, tan solo eso, y a la vez tanto, por un instante la culpabilidad me abrumó, pero yo no había hecho nada de lo que debiera sentirme culpable…, pero lo sentía…, puse mi mano en mi frente y tiré de la piel hacia arriba, lentamente, apartando el pelo, como si de esta forma parsimoniosa pudiera desechar los pensamientos que me incomodaban.

¿Quién será? Acaso seria “Lunas”, siempre hablaba con el de cómo vivirían en aquellas recónditas tierras, donde desde que amanecía hasta que volvía la oscuridad el único afán de la gente era aguantar un día más…

¿Quizás, fuera “Patines”?, no sé…, esto de tener alguien interesado en una, era novedoso, por lo menos después de tanto tiempo…y sin embargo lo recordaba igual de inquietante que ahora…
“Quiero conocerte”, volví a recibir el mensaje e igual que el primero me hizo sentir calor…Pero esta vez decía más, me citaba en un centro comercial y decía que llevaría un libro en la mano…
El sentimiento de culpa volvió a invadirme pero ¿Acaso era algo malo hablar con alguien, con tus mismos gustos…?, ¿Qué de horrible había en poner rostro y cuerpo a alguien que yo sentía tan cercano…?. Decidí ir a su encuentro…

Nerviosa, pude aparcar entre cientos de coches y después de un rato pensando si debía ir; un pitido prolongado me hizo girar la cabeza, allí estaba…;aquel tipo quería saber si iba a sacar mi coche del aparcamiento, dije que no enérgicamente y bajé, el tipo se fue mascullando cualquiera sabe qué, entre la algarabía de los niños que llevaba, me senté en la mesa de la cafetería que el mensaje me indicaba y de repente pensé que yo le identificaría por el libro, pero no sabia como me conocería él, de repente llegué a la conclusión de que debía conocerme y otro repentino golpe de calor me invadió (con lo que engorda el chocolate…,blanco).

El suave tintinear de la cucharilla en la taza de café, acompañaba mis temores y dudas y decidí que aquello no era buena idea, había ido demasiado lejos, quería a Carlos y aquel juego podría hacerme daño…decidí irme; pero alguien se paró delante de la mesa, retiró la silla y se sentó. Puso un libro encima y cogió mis manos…,

--Quiero conocerte-- dijo, mientras otro golpe de calor invadía mi rostro…
-- Yo también, Carlos…, yo, también quiero volver a conocerte….

miércoles, 11 de marzo de 2009

MIGAJAS





Si, ya lo sé, cariño. No debí dejar las migas de las galletas sobre la mesa…, se me olvidó, lo siento.



Si, corazón, perdona. Limpié la mesa, pero se me pasó limpiar la bayeta…¿te he dicho que te quiero? Lo siento.


¡Claro, claro!, Hoy limpié la mesa y la bayeta…, pero hay que ver como se quedó el fregadero…, es cierto, ¡Vida mía!
¡Que no, que no vuelvo…! No comeré más galletas, no cogeré nunca más la bayeta amarilla, ni intentaré limpiar con ella la mesa, ni la escurriré en el fregadero, ni siquiera volveré a comer galletas, lo juro, no vuelvo… no quiero ni ver la galletas…¡Maldita sea!, ¡Que asco he cogido a las galletas!



lunes, 23 de febrero de 2009

TODO LLEGARÁ...

Asomado a la ventana, abiertos los ojos a este nuevo día, veo caminar a los niños que se dirigen al colegio, el cielo azul despejado y un aire nuevo y fresco lo invade todo… Penélope acaba de ganar su Oscar…y yo aquí, colgado de mí ventana viendo pasar este instante que apenas comienza…que apenas se fue…

Un tipo sigue a su perro, me llama la atención porque es el dueño el que sigue al perro…el perro se para a olisquear esta planta y el hombre se para…el perro cambia el sentido de la marcha y el hombre le sigue…el perro cruza la calzada y el hombre detrás de él… me da por imaginar si el perro hará lo que debería hacer el hombre…limpiar las caquitas con una minúscula bolsa…pero lo descarto…

Yo nunca he tenido perro, creo que nunca lo tendré, yo seria uno de estas personas que siguen a su perro, personas que parecen ser las mascotas de estos, que se cruzaron en la vida de sus animales para cumplir sus más peregrinos deseos, personas que caminan sin rumbo, sin saber donde sus pasos les llevan, solamente por el placer de caminar sin dedicarle un mínimo pensamiento al sentido de sus pasos, caminar, seguir a alguien…sin tomar decisiones por uno mismo…esperando que nos quieran…que tomen decisiones por nosotros… que nos limpien …no, eso de momento no…pero todo llegará…todo llegará.

lunes, 16 de febrero de 2009

PANTALONES DE CINTURA BAJA

Según un estudio reciente, realizado por una prestigiosísima página de Internet, no, no era la universidad de Massachussets ni tan siquiera la de Minnesota. La pagina en cuestión es LAS COSITAS DE PEROLO y es esta mismamente, en ella se hacia un muestreo con un universo infinito al cual han contestado nada más y nada menos que cinco individuos de los cuales uno era yo, pues necesitaba que el espectro del estudio fuera lo más amplio posible.

En este amplio estudio se intentaba saber cual era la causa por la que un creciente numero de individuos e individuas, se empeñaban en ponerse los pantalones por debajo de la cintura de una manera poco razonable… En este estudio se hacian varias propuestas sobre cual era el objetivo de tan peregrino comportamiento:

1º.- Para no hacerse la raya al medio
2º.-Para ventosear con facilidad
3º.-Para estropear su linda figura
4º.-Para no llevar cinturón

Pues bien el resultado de dicho estudio arroja el siguiente resultado, ni la primera ni la cuarta respuesta han sido elegidas como posible causa de este comportamiento, siendo la tercera elegida por un veinte por ciento y la segunda por un ochenta, siendo evidente que tanta gente no se puede equivocar…(En realidad, cuatro, pero como es el ochenta por ciento…)Doy por demostrado que la gente se baja los pantalones para expeler ventosidades de manera mas cómoda.

Aunque existen otro tipo de explicaciones que son ajenas a este estudio y que hacen referencia a la necesidad que tienen algunas personas (o cosas parecidas) de enseñar la marca de los calzoncillos, (no, no me refiero a la que deja la falta de higiene), preferiblemente si son Calvin Klaine, que no deja de tener su gracia que a bajarse los pantalones y mostrar en su totalidad el culo se le denomine “hacer un calvo”, y que esto sea para enseñar los “Calvin”, no parece demasiado contrasentido, como tampoco era un contrasentido pensar que no hacerse la raya en medio era una opción válida, joer la raya en el medio ya esta hecha de fábrica, no existe como opción…y si no que clase de culo seria este que no tiene hecha la raya en el medio…
Vamos, que no se llamen a engaño los pantalones bajos son para ventosear a gusto… DEMOSTRADO QUEDA.

sábado, 14 de febrero de 2009

Que majo el mago majo

¡No puedo…! No puedo…! Es que he visto a este hombre y no puedo dejar de comentar algo de este pedazo mago… Se supone que al retirar la silla el tipo se iba a quedar levitando, apoyado en una de ellas solamente…, pero yo creo que debido al peso de este pedazo mago la verdadera gracia esta en que las sillas aguanten el peso…Hay que ver como venden los americanos lo suyo al principio sin saber que es lo que dice yo se lo compraba, pero luego… ¡Ay luego…! Yo a este no le compro ni un pañuelo de papel para sonarse los mocos…46 añitos tiene el angelito, y todavía cree en la magia… ¡ignorante!, La próxima vez por imperativo legal le obligaba a ponerse boca abajo, para ver si así se cura la tontería.






Que cacho, guarrazo se da el joio suena como un terremoto, como el terremoto que debió sufrir dentro de la cabeza, hay que ver la cara de Michael…Michael Night…, hasta el coche fantástico tiene más megas en el cerebro que el del mago…, por ultimo felicitar a la ayudante, por haber elegido quitarle la silla de la cabeza…porque si le quita la de los pies…no es lo mismo.. Y pedirle que se busque a otra ayudante, para que las dos juntas tiren a la vez, cada una, de una de las sillas para no descompensar las Antípodas.
¡No puedo…! No señor, no puedo...

domingo, 8 de febrero de 2009

EL CÁRTER

¡Que ruedas más bonitas!, que bien se oyen Los Pecos..(Sobre todo al rubio...) en mi radíocasete con cuatro altavoces hipersorround…si parece que esté el joio berreando en el asiento de atrás mismamente. Distorsiona un poco…pero da igual…no pasa ná por que el paño de la abuela esté dando saltos…pá arriba y pá abajo con los tapones del vino Savin dentro del paño…total a la abuela le gustaria que su paño viera mucho mundo, ya que ella vio muy poco….

Coche nuevo, por fin… harta estaba ya de mi ciento treinta tres, blanco, a mi me iba bien, pero al que se sentaba atrás, como llevaba el motor debajo el culo lo dejaba bien caliente…

-- ¡Anda, por fa, déjame llevar el coche nuevo…! Si, ya sé que le acabas de hacer el rodaje y ahora se puede correr…pero si a mí no me gusta pisar…ni a las cucarachas, por mucho que sean como una que yo …me sé,….¡vale, vamos a dejarlo!,… vida mía…¡Anda, déjame el coche, que ya estamos en Cáceres y en seguida vamos a llegar…..¿Cómo que no corra…?, ¡Claro que no, cielo!, ¿correr yo…?¿De donde sacaras esas ideas peregrinas…?

Lo que hay que hacer para que la dejen a una conducir a gusto… ¡Vale no te pongas así…a ti te rascó antes la primera y yo no te dije nada…¡Que carácter! Que bonito ruidino tiene el motor. Apenas se le oye…bueno se oye un poquino más cuando cambio de marcha pero es que a mí me gusta acelerar cuando cambio, es cuestión de gustos… ¿no te gusta a ti toquetear los espejos…? pues eso es lo mismo…cuestión de gustos… ¿No sé porque tienes esa cara…? Total porque empecé a andar sin encender las luces…si es que como es nuevo… ¿El qué…? ¿El motorista?, ¡que culpa tengo yo de que no vea un coche tan grande?, si es que hay que fijarse cuando uno va por la carretera, inconscientes, si es que van a lo loco, vale tendré cuidado…casi se cae...casi se cae...Verás como se fija la próxima vez….de todas formas solo hay dos clases de motoristas : Los que se han caído y los que se van a caer (Espero que sin consecuencias…). Como me gusta la velocidad…ochenta, no es tan deprisa…vale marca la señal a veinte, pero como vas a ir por ahí con un coche nuevo a veinte…la señora no debía llevar el carro de la compra por fuera de la acera…vale es un paso de peatones…pero no iba a frenar tan de repente…además para ella es menos costoso parar...¡Anda! ¿Que si me hicieran a mí dueña de la DGT?, de-ja-té que se iban a terminar las pamplinas… ¿Notas los 45 caballos dentro del capó? ¿Que no…? Verás ahora… ¿Que no que puedo ir a ciento veinte…? claro que sí…y a ciento cuarenta…mira… ¿No notas como despega del suelo…? ¿Como este leve traqueteo de las ruedas te hace sentir unida al terreno?,….¿escuchas ahora a los Hombres G contando que difícil es hacer el amor en un Simca mil…? Pues si les contáramos en el Renault cinco… pero no, no contemos que luego nos quedamos sin números...

¡Que maravilla, que velocidad, que sensación de libertad, que poder es este que te eleva y hace que te sientas poderosa…!¡Que velocidad…! tengo miedo... pero sigo apretando...Ahora son ciento cincuenta, ni una vibración, ni un temblor…, has visto como tus temores son infundados, ves como una mujer puede conducir rápido…, ¿No sé por que te agarras con las dos manos al soporte del techo?, …lo haces aposta para hacerme sentir incomoda, ¡Vale! voy a reducir… ciento diez está bien… ves, a ochenta…ya te puedes soltar del soporte que vas ha hacer el coche más bajito si sigues tirando hacia abajo…¿Que cárter…? yo no entiendo de mecánica…¿que cárter…?¿Lo del cigüeñal?, ¡Que pesadito estas con el rodaje…! No recuerdo, estaba todo debajo de la tapadera del motor…¿capó, tapadera?, que más da…

Demonios que carretera más mala… ¡Ay!, ¡Ay!, ¿Por qué hay tanto polvo…? ¿De donde sale esa gravilla…?¿Por qué vas dando saltos en el asiento…. Deja de moverte…el volante tiene vida propia, apaga la cinta de Camela que no quiero música… sácala, sácala…anda la que has liao se ha enrollado la cinta…y este volante va de un lado para otro…he pisado el freno y parece esto una película americana,¡ vaya un derrape!, el coche se va solo…aquella valla como corre hacia nosotros, y el toro aquel que grande…¿será el de osborne?…no, no es el de osborne, porque éste no deja de mirarnos… por fin se aparta…por fin se para el coche…¿Porqué me miras así…?¿Qué culpa tengo yo de que hagan tan mal la carretera…?

¡No me grites…! El Cartel, ¿Qué cartel?, ¿Otra vez?, ¿Que había un cartel, donde decía que no me desviara a la derecha…? ¿Dónde?...al principio del camino… ¡Anda…, Anda!, coge tú el coche que yo, con copilotos como tu, no puedo conducir tranquila…, hay que ver como se ha puesto por la mierda el cartel, ¡Vale es grande!, Que si, pesado… ¡Joer! si no fuera por mi sangre fría…hoy comemos carne de buey… Gracias que conducía yo…si no...¡Vale, vale ya me callo…! Que asco le estoy cogiendo al Renault cinco! Lo pienso…pero me callo...cualquiera abre el pico…

domingo, 25 de enero de 2009

¡ UNA MIRINDA!


A Luís “Bikini” le gustaba mucho el vino. Esto siendo un problema digamos que “algo” serio, pasaba a ser un problema “muy” serio; cuando además de gustar el vino, no se tiene dinero para comprarlo.


A Luís le llamaban el “bikini”, no porque luciera una excelente figura enfundado en un traje de baño, pues por aquel entonces no se conocían recortes de ropa tan formidables, sino por estar obsesionado por las pruebas nucleares que se llevaban a efecto en el momento en que Julio “el badila” le puso este mote. Allá, en el lejano atolón de las islas Bikini, no sabrán nunca que alguien al que le gustó tanto el vino, llevó su bonito y a veces exuberante nombre.


Era tal su obsesión con las pruebas nucleares que empezó a caer en gracia preguntarle por su parecer sobre la conveniencia de hacer semejantes pruebas. Él siempre acababa de manera rotunda y clara sobre lo que aquel asunto traería. Siempre había algún “generoso” que le invitaba a un vino y a continuación le decía:


--¿Que, qué va a pasar Luís con los de las Bikini?—Mientras se hacían señas y prestaban atención a su reacción, que casi siempre era la misma…


--¿Que, qué va a pasar…? pues que el mundo va pegar un zurrio que veremos a ver si no empieza a partirse por el pueblo… por la huerta de “Tío picantoso”.-- que estaba en un terraplén, y tenia tomateras volanderas que pendían a una altura de cuatro metros.


El día que “Tío picantoso” le oyó decir esto, dio un golpe en la mesa con la mano abierta, y después de haber dado un susto de muerte a toda la concurrencia dijo gritando:


--¡A ver si el zurrio te lo voy a tener que dar yo, so…jodio…Pos figúrate tú que yo creo que la primera zanja va salir de tu casa, y “pá” mas señas del “pozo hondo”, “Pos” no te “joe” que me quiere hundir más “entoavia” las guindillas…




Luís “Bikini” estaba casado y tenia tres hijos y a todos les empezaron a llamar por tan exótico nombre, y a su mujer lógicamente le pusieron “la Bikina” pero el cantante Luís Miguel nunca le dedicó ninguna canción… En el apartado lugar donde los “Bikini” intentaban subsistir había un pozo. El “pozo hondo”, era profundo y se decía que comunicaba con el otro lado del mundo, por eso, quizás, la obsesión de Luís “Bikini” que pudiera ser que la salida estaba cerca de las Islas Bikini. Pero no había noticias que avalaran ese extremo.


Luís “Bikini” había sido siempre un buen hombre, trabajador y cumplidor de sus obligaciones y compromisos, pero su afición al vino le empezó a “avinagrar” el carácter y rara era la noche que no se oían voces en el pueblo que venían de “pozo hondo” anunciando las alegrías de Luís “Bikini” o las penas, pues no pocas veces aparecía su hijo mayor -que no tendrían mas de doce años—a que le fiaran un cuartillo de vino.


Un noche las voces fueron más nítidas y claras que de costumbre, no porque hiciera mejor tiempo sino porque la desesperación era mucha. “La bikina” había decidido que era mejor gastar el dinero en comida para los hijos que en vino para el padre y él no compartía este criterio.


Poco a poco el altercado fue remitiendo y nadie volvió a recordar aquello, hasta pasados dos días, en que los periódicos trajeron por fin la noticia de que las pruebas en el atolón de las Bikini habían dado comienzo, entonces fue cuando tío picantoso dijo: --- Y el joio del Bikini, ande estará…-- Y como quiera que su huerta estaba camino de “Pozo hondo” se acercó y viendo a su hijo mayor le preguntó:


--¿Ande, anda tu padre, hermoso…?.-- Mientras se bajaba del burro calmadamente.


--Pos no sabemos, que el otro día no le quiso dar mi madre “pa” vino y no sabemos donde está…, le he “buscao” en toda la finca, he ido al pueblo de al “lao” y tampoco, yo ya no sé ande buscarle “Tio picantoso”


--Pos tié güevos la cosa… en el pueblo no se la visto…---Interrumpió su frase al oír un leve murmullo proveniente del brocal del pozo que estaba a unos cincuenta metros.


Salieron corriendo el hijo de Luís “Bikini” y Tío picantoso y allí asomados en la oscuridad que reinaba en el pozo oyeron lamentos y quejas que venían de donde el sol no llegaba nunca.


--¡Luís, Luís…estas ahí….?---Gritó el hombre mientras se cubría los ojos por ver si así escudriñaba mejor el fondo. –Vete a por una cuerda y “aluego” te acercas al pueblo a por el culebra que es muy “chiquinino” y seguro que se “abaja” mejor a por él-- Y mientras el hijo se iba a toda velocidad a buscar ayuda, el Tío picantoso se puso las manos en la boca y dirigiendo su voz al pozo, gritó:


---Pero Luís, ¿como es que estás ahí?, ¿acaso querías matarte?, ¡Demonio!--- Primero con voz débil, pero luego con voz fuerte y clara, Luís “Bikini” contestó:


--- ¡Claro que sí, eso es lo que quería…, matarme!
--- ¿y porque…si pué saberse?
-- Porque no tenía vino...---
-- ¿Y ende cuanto hace que estás ahí…?---
-- Dos días llevo agarrao a una rama y no sé si “sortarme pá acabal” de una vez…
-- Pos no te “suertes”, que tenias que ver como corre el hombre que tienes en casa a buscar ayuda pa socorrerte… que lleva dos días removiendo Roma con Santiago “pa encontrate”. Porque es un hombre, aunque solo tenga doce años, es más hombre que tú, que te dejas dominar por el vino.


Luís “Bikini” subió con mucho trabajo sin la ayuda del “culebra” y cuando estaba apoyado en el brocal del pozo con un brazo raspao y la pierna en carne viva, con toda el rostro magullado y el alma herida en lo más profundo, miró a los ojos de “tío Picantoso” y con ojos húmedos empezó a hablar:


-- Mira, “Picantoso” aquí, entre nosotros dos… te juro que no vuelvo a probar el vino y que lo primero es lo primero que no ha de faltarles ná a los míos… como yo pueda… y he de poder, vaya si voy a poder…
Tío picantoso miró a los ojos de aquel hombre y se humedecieron los suyos y ayudándole a subir al burro supo que aquel cumpliría su promesa.


Cuando Luis “Bikini” volvía a su tierra desde la lejana Suiza, no podía reprimir la gran satisfacción que sentía al ver a los muchachos estudiando y al mayor bien “colocao” como decía “la bikina”. Y sentado en la mesa de siempre sonreía cuando Luís “bikini” pedía en el bar.…


--¡Una Mirinda!---